Poemas de Luis Eduardo Aute
Luis Eduardo Aute
"No es poeta quien escribe poemas, sino quien utiliza cualquier medio de expresión y es capaz de ir un poco más allá del espejo, de construir una mirada distinta..."Nació en Manila, Filipinas, el 13 de septiembre de 1943, pero la mayor parte de su vida la vivió en Madrid, España, desde 1954.
Fue poeta, pintor, músico, cantautor, actor y director de cine.
Con una temprana vocación por la pintura, expone por primera vez en la Galería Alcón en Madrid en 1960, desde entonces ha realizado una treintena de exposiciones individuales y otras tantas colectivas en todo el mundo. Con el paso de los años, por su carácter polifácetico, fue adentrándose en distintas artes y desarrollando sus dotes como creador en la música, en el cine, en la poesía.Así es que, pesar de ser más conocido en el mundo de la música y de la pintura, Luis Eduardo Aute fue un gran poeta y llegó a publicar unos diecisiete poemarios, además de dejar rastros de su valioso trabajo como creador literario en sus tantas canciones llenas de poesía.
Un poeta que merece ser explorado y por eso este pequeño homenaje que recoge algunos de sus poemas como una forma de decirle gracias por su aporte en el arte y adiós, o más bien hasta siempre, pues seguirá con sus lectores y amantes de su música a pesar de este triste día en que a todos sorprende la noticia de su fallecimiento.
Gracias, Luis Eduardo Aute, por no haber sido de este planeta, por haber articulado ese lenguaje de extraña dimensión; gracias por haber preferido, entre la fe y la felonía, la herencia y la herejía, la jaula y la jauría, entre morir o matar, gracias por haber preferido amor, amar.
Y gracias, sobre todo, por creer y hacernos saber que la belleza no se rinde ante el poder.
Hoy, 4 de abril del 2020, te admiramos y recordamos más que nunca, poeta, a pesar de que sentimos que tras la noche, vendrá la noche más larga...
La matemática del espejo
Sería falso evitar la inexplicable astilla
el aguijón venenoso que provoca la palabra fuera de cita
el derrame involuntario y purificador demasiado tiempo retenido
por la matemática del espejo
y la vergüenza que siempre empaña ese instante apenas de transparencia.
La aventura intacta
Y prescindir de la Pregunta
como prescinde la Música de la luz que la responde,
del color
que la responde,
de la carne y del Azar,
del Universo y de la memoria
que la responden
al poseerla.
Éxtasis de ángeles caídos
Acudo
a tu templo de carne como quien va a misa dispuesto a oficiar
la ceremonia de la Consagración. Y me acerco
a tu altar de transubstanciaciones, divino alimento humano
donde bebo tu sangre, cual vampiro,
donde como tu cuerpo, cual gusano,
practicando, en un éxtasis de ángeles caídos,
la comunión con el pecado
original.
La belleza
«Este mundo nunca se pensó para alguien tan bello como tú.»
De la canción “Vincent” de Don McLean
Enemigo de la guerra
y su reverso, la medalla,
no propuse otra batalla
que librar al corazón
de ponerse cuerpo a tierra
bajo el paso de una historia
que iba a alzar hasta la gloria
el poder de la razón…
Y ahora que ya no hay trincheras
el combate es la escalera
y el que trepe a lo más alto
pondrá a salvo su cabeza
aunque se hunda en el asfalto,
la Belleza…
Míralos como reptiles,
al acecho de la presa,
negociando en cada mesa
maquillajes de ocasión,
siguen todos los raíles
que conduzcan a la cumbre,
locos por que nos deslumbre
su parásita ambición.
Antes iban de profetas
y ahora el éxito es su meta, mercaderes, traficantes,
mas que náusea dan tristeza,
no rozaron ni un instante
la Belleza…
Y me hablaron de futuros fraternales, solidarios,
donde todo lo falsario
acabaría en el pilón.
Y ahora que se cae el muro
ya no somos tan iguales,
tanto vendes, tanto vales,
¡viva la revolución! Reivindico el espejismo
de intentar ser uno mismo,
ese viaje hacia la nada
que consiste en la certeza
de encontrar en tu mirada
la Belleza…
Descendimiento
Arráncame la corona de espinas
Que por ti padezco
Y lávame con tus lágrimas la herida
Que por ti sangra en mi costado
Consúmame el dolor
Hasta la muerte y abandóname
En tus brazos, por piedad
Luego, al enterrarme, hazlo
En lo más profundo de tu vientre
Allí donde resucitar sea un delito
Castigado con la pena
Capital
...
Y van pasando los años
y al fin la vida no puede ser
solo un tiempo que hay que recorrer
a través del dolor y el placer;
quién nos compuso el engaño
de que existir es apostar a no perder.
Vivir es más que un derecho,
es el deber de no claudicar
el mandato de reflexionar
que es nacer, que es morir, que es amar.
El hombre por qué está hecho
y qué eres tú, libertad
libertad, libertad, libertad.
Epílogo: Un poema desesperado
La mañana,negra aún con las estrellas de la noche,
vomita el frío de un enero que golpea
corazones y cólicos.
Ella,
apenas un latido bajo el edredón
intenta dormir, consumida,
por encima de la noche.
Yo, ¡mierda!
no encuentro el Nolotil
y no amanece.

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