Alta hora de la noche, Roque Dalton
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre porque se detendría la muerte y el reposo. Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos, sería el tenue faro buscando por mi niebla. Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas. Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta. No dejes que tus labios hallen mis once letras. Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio. No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto: desde la oscura tierra vendría por tu voz. No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre. Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre.